miércoles, 28 de enero de 2015

“Ahora es que esto empieza”

Por: César David Arias

Apesar de tantos años de carrera y el éxito alcanzado, Maridalia Hernández considera que le falta todo por dar. Para ella nunca acaba la persecución de sueños, el crecimiento profesional y personal, así como las oportunidades de conquistar más público.
“Si pido más de lo que recibo espontáneamente soy una gandía”, dice Maridalia Hernández Morel, -con ojos brillantes que reflejan la paz que existe en su corazón. Sin embargo, añade: “Ahora es que esto empieza”.
Privilegiada es de haber nacido en el seno de una familia de artistas, de donde, en su momento, emergieron también Príamo Morel, Yoryi Morel, Orlando Menicucci Morel, María Luisa Hernández... artífices de la belleza que se plasma en lienzos y en escenarios.
Recuerda que en su natal Santiago, doña Dominica Eloy tenía lo que se pudiera llamar la primera academia privada de música. Allí inició con un grupo de amigos a acercarse al mundo de la formación artística.
Ella revela que si no hubiera sido cantante estaría inmersa en el mundo de la psicología, pues le llama la atención todo lo concerniente a la conducta humana.
Todo estaba listo para que Maridalia, que ya había avanzado en su educación musical, fuera a la ciudad de Viena, Austria, a tomar clases de piano clásico en el conservatorio. Sólo faltaba tomar el examen de admisión, cuando en 1981 el productor y pianista Luis José Mella, a quien considera su descubridor, la escuchó cantar. 
De ahí sale el espectáculo “Sonido para una imagen”, donde entonó la emblemática canción “New York, New York” sorprendiendo de tal modo al auditorio, que más de dos veces tuvo que salir a escena para repetirla. De este momento, conserva el recuerdo de sus compañeros Rita Ricardo, Félix Germán y Agustín Heredia, pero también el apoyo de sus padres, su maestra de piano Milagros Beras y los medios de comunicación. 
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NUEVOS CONCIERTOS, EN HARD ROCK CAFÉ

Este viernes 30 de enero, a las 10:00 de la noche, Hard Rock Café de Blue Mall, recibirá a Maridalia Hernández, en un espectáculo informal, relajado, lleno de sorpresas; con un formato de trío. La artista estará acompañada del maestro Leo Pimentel, Jeremías King, Otoniel Nicolás y un grupo de amigos. Gracias al apoyo que siempre recibe de los dominicanos, este concierto, producido por Alfredo García, tendrá su reposición en una función extra, el miércoles 4 de febrero, a la misma hora y en el mismo lugar.
UN NOMBRE DE MUJER
Apartir de su participación en el espectáculo “Sonido para una imagen” (1981) la vida de Maridalia Hernández da un giro de artista clásica a popular. “El hombre propone y Dios dispone”, dice, sabiendo que sus planes debían reorientarse. 
La cantante agradece ahora conocer ambas expresiones de la música, ya que le aportan a su carrera. “Cuando uno estudia la música de una manera formal y directa es una vacuna contra la mediocridad, porque llegas a conocer el oficio”.
Al llegar al tema de las decepciones que trae la vida, sabiamente responde: “Esta carrera está hecha de muchas satisfacciones y muchos desengaños, que si una no se zapatea podría caer en la depresión profunda y la decepción definitiva”. Pero cuando ella sale al escenario, ve la cara sonriente del público y escucha los aplausos, se da cuenta que esos son gajes del oficio y que un tropiezo no puede derribarla.
De los años en el grupo musical 440, liderado por el cantautor Juan Luis Guerra, atesora el recuerdo de una etapa de satisfacción total. “Éramos cuatro buenos amigos, haciendo un proyecto maravilloso”, precisa.
La ganadora en 1986 del primer lugar en el Festival de Viña del Mar, en Chile, y en 1988 del tercer puesto en el Festival OTI, estaba lista para internacionalizar su carrera luego de dejar el grupo para lanzarse como solista, pero un conflicto con la casa disquera de Bienvenido Rodríguez trastornó sus sueños. 
“Todavía estamos a tiempo de iniciar un camino internacional”, explica la artista, pero recalca que de no ser así se siente de igual forma satisfecha por sus logros en el país, además del respeto, la valoración y el cariño que recibe del público que fielmente la ha apoyado.
El conflicto con Karen Records es un tema cerrado en su vida, “superado de corazón” y que sirvió de experiencia para aprender que existen piedras de tropiezo en el camino que conducen al éxito. 
“Siete veces caerá el justo, y siete veces se levantará”, expresa con firmeza Maridalia, quien estuvo diez años en tribunales y quince sin poder grabar debido a este percance que no logró apagar esta estrella reluciente de la música dominicana. Por su mente nunca pensó abandonar su carrera y ahora considera estar viviendo una época que tacha como la segunda etapa de su vida artística.
Muchos la consideran bolerista, pero lo cierto es que sus cuerdas vocales vibran para que el público pueda escuchar su voz vestida de distintos ritmos musicales, entre ellos el merengue, por el cual guarda un inmenso respeto. “Me siento merenguera... pero jamás como nuestra Reina” (en alusión a Milly Quezada).
Música urbana
Maridalia no culpa a los cantantes urbanos de sus letras porque, reflexiona, es la realidad que están viviendo y es de lo que escribirán, pero sí les exhorta a eliminar las palabras obscenas de su música, que no resaltan la dignidad del ser humano.
La intérprete de “Te ofrezco”, “Para quererte”, “Quien no sabe de amor” y “El amor que tuve” no cita una canción preferida entre su discografía, porque cada una de ellas fue escogida con amor, y así son llevadas a la gente.
La ganadora del Gran Soberano de los premios Casandra (hoy Soberano) dice que ha tenido la dicha de trabajar con grandes productores, entre ellos Jean Louis Jorge, Guillermo Cordero, Chiqui Haddad y Aidita Selman.
Le llenan de satisfacción los espectáculos en que ha participado como “Caribe Caribe”, “Veinte aniversario del Teatro Nacional” y en las más importantes producciones de los premios de Acroarte. “Hemos cantado desde piso de tabloncillo, hasta piso de tierra en medio de una enramada, y me siento orgullosísima de esto”.
Quiere grabar con Fefita
Confiesa que admira a todas las cantantes dominicanas, quienes a pesar de la dura realidad de esta industria, han sido heroínas. Le gustaría grabar a dúo con cualquiera de ellas, en especial con Milly Quezada y la merenguera típica Fefita la Grande, mejor conocida como “La Vieja Fefa”.
Tiene a la fenecida Sonia Silvestre como su ídolo, pues considera que ella dividió en un antes y después el canto popular dominicano, trillando su propio camino, en contra de los vientos de esa época y siempre con autenticidad. “Todas le debemos a Sonia la brecha que abrió para nosotras”.
“Claro que sí. Mientras uno siga creando y creyendo en el arte”, responde llena de seguridad Maridalia al preguntarle si cree poder ganar un Soberano. 
“Es cuestión de resultados; si el público entiende que soy yo, pues bien recibido sea”, agrega la veterana cantante.
Casera, simple, privada, tranquila y sedentaria son palabras que definen a esta artista en el hogar.
A pesar sus tantos galardones (fue la primera mujer en recibir el premio Soberano), afirma haber ganado el más grande al concebir a su única hija: Camila, ahora de 24 años, quien, aunque no siguió los pasos artísticos de su madre, se graduó de Mercadeo y se encuentra en estos momentos realizando una maestría en su área.
Menciona que el contacto con la naturaleza y la tranquilidad de su hogar la inspiran, y que los niños y jóvenes la motivan para seguir adelante. Sobre sus creencias, apunta que mantiene una relación personal con Dios.
Aunque es considerada por su público como “la voz dominicana”, no se cree la única con una voz privilegiada, pues apunta que República Dominica es el país de las voces.
Su atención en estos días está en el concierto del viernes, en Hard Rock Café Santo Domingo. Ella asegura no tener ningún ritual antes de salir  frente al auditorio; sólo le gusta permanecer un momento en silencio para recordar las letras y entrar en concentración. 

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