El lineup ganador también se cambia

Por: Nathanael Pérez Neró

“Alineación ganadora no se cambia”, era uno de los capítulos del famoso librito del béisbol, del que no se conoce autor ni existe copia, pero que en un estadio, desde el dugout hasta las gradas, todo el que ha jugado o disfruta esta disciplina, se lo sabe de memoria.
Una oración que se presta a pararelismo en la política, los negocios y cualquier actividad que requiera de la integración en conjunto.
Pero en la práctica es una teoría que quedó en el pasado y la actual temporada otoño-invernal es una excelente muestra.
Antes de la jornada de ayer, los Gigantes lideraban el campeonato con 21 triunfos, y si bien ha utilizado la menor cantidad de jugadores de posición (25), han presentado 34 alineaciones diferentes en 36 partidos disputados.
De los 224 lineups que se presentaron en los primeros 112 partidos disputados hasta ayer hubo 214 diferentes, es decir el 95.5%. Las Águilas usaron 38 alineaciones en 39 partidos para encabezar una lista muy cerrada, seguidas por las Estrellas con 37 en 38 encuentros.
Las justificaciones comienzan por la disponibilidad física de los jugadores (salud) e incluye explicaciones como las estrategias para el lanzador que enfrentarán (si es zurdo o derecho), las dimensiones del estadio y hasta el viento o la hora del juego.
En fin, el béisbol ha evolucionado a un juego de estrategias en la que el dirigente tiene que mover fichas como si la hoja que ordena el orden de los bateadores fuera un tablero de ajedrez.
A este tipo de variables se suma que es una liga en la que los equipos no son dueños de la mayoría de jugadores (que tienen contratos en el exterior) y que pueden ser detenidos en cualquier momento por una llamada o e-mail de sus organizaciones en el norte del continente.
Manuel Margot, uno de los principales prospectos de los Padres de San Diego, ha jugado más que nadie en una posición defensiva (32 partidos en el jardín central de los Toros, de acuerdo con winterballdata.com), pero al lado ofensivo se ha repartido en 16 encuentros como tercer bate, 15 de primero, dos de segundo, uno como quinto y otro de sexto. Pero los días de Margot en La Romana estarían contados, según una fuente cercana al jugador, ya que consumió 566 turnos en triple A y se estrenó con 37 en el Big Show.
Luis Rojas, que dirige al Escogido por segunda temporada y con cuatro años en la liga, explicó que la necesidad de mantener “caliente” al núcleo de jugadores y el hecho de tener que viajar hasta seis veces en una semana obliga a los cambios de lineup.
“Está el tema del match-up, cuando abre un zurdo, quienes son los mejores bateadores contra zurdo, sabemos que vamos a ver a ese zurdo quizás por unas cinco entradas, y uno de sus primeros dos o tres turnos uno quiere dárselo a los mejores bateadores que predominan sobre ese pitcher”, explicó Rojas.
Los equipos pueden inscribir 45 jugadores para utilizarlos durante una semana y de ese grupo 28 en cada partido.
El Licey alineó a Willy Adames, Anderson Hernández, Diory Hernández, Juan Francisco, Jorge Bonifacio, José Marmolejos, Rymer Liriano, Tony Cruz y Andrew Aplin el día inaugural. Adames y Marmolejos fueron detenidos por sus equipos en Estados Unidos; Cruz se lesionó y no regresó, y Aplin culminó su contrato. Sólo los Hernández, Bonifacio y Liriano estuvieron en la alineación del pasado jueves, un fenómeno que se produce en el resto de las ligas caribeñas. 
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