Receta para la deuterofobia

Por: Diego Sosa

Santo Domingo - Los miedos son muy típicos de los humanos. Dejarlos que se conviertan en fobias no es de sabios. Está en cada uno trabajar sus problemas para conseguir lo que desea.
La emoción llamada temor no es más que una alerta que salta en diversas situaciones. Nos llama la atención para que afrontemos la situación que está por llegar. En ocasiones no es una amenaza tan probable, simplemente la estamos sobrevalorando.
La deuterofobia es más común de lo que pensamos. Cada día veo más personas sufriendo de la misma y lo peor es que no siento que hacen nada para cambiarla. Es el miedo al primer día laboral y no debería amargarnos.
Quizá las redes “sociales” me muestran más personas sufriendo deuterofobia, o quizá es solo que siguen la corriente de otros y se suben al tren, replicando publicaciones y dejándose contagiar.
Desde muy pequeño vengo escuchando a un gran porcentaje de los que me rodean sufriendo de esta fobia. No tengo estadísticas a mano para saber si en realidad ha aumentado su incidencia. Lo que sí sé es que conozco personas que pasan el domingo amargados porque: “Qué cosa, mañana es lunes”.
Como explicaba al inicio, el temor solo es una alerta. Todo aviso es útil si le sacamos provecho. Odiar los lunes o tener deuterofobia no es más que entender que ir a ese trabajo lo consideramos como algo desagradable.
¿Cuál es la razón? Cada uno debe buscarla en sí mismo. La respuesta es demasiado profunda y por eso le tenemos miedo. Tanto temor que preferimos seguir sin respuesta y sufriendo el momento de enfrentar al monstruo cada semana. Veamos algunas razones reales de una deuterofobia:
• Odiamos trabajar. Sería muy complicado bucear a esa profundidad. La solución sería no trabajar. Uno que otro podría vivir sin esa actividad, la gran mayoría ni siquiera sobreviviría. O sigue odiando los lunes para así alegrarse en extremo del fin de semana, o cambia de mentalidad aceptando que el trabajo es un mal más que necesario o decide aceptar la vida como es y alegrarse de los viernes sin odiar los lunes.
• Odiamos al jefe. No es el lunes el malvado, es la persona que nos dirige. La solución es fácil, cambie de departamento en la empresa. Capacítese en algo de otra demarcación y hágase querido con su forma de ser y trabajar para que se fijen en usted y pronto esté laborando bajo el mando de quien desea. O mejor, puede pasar a ser usted el director de la orquesta.
• Odiamos la empresa donde trabajamos. Sencillo, cambie de empleador. O se puede independizar. Si cree que esto no es fácil lo que está pensando es que no está capacitado para ser empleado en otro lugar. Si sigue pensando que estoy equivocado le diré que lo estoy. Sin embargo, pienso que si no está en usted la oportunidad de ser aceptado en otro lugar no puedo ayudarle en nada.
¿Ve? La deuterofobia es una consecuencia, debemos combatir la causa, como enseño en mi libro sobre las emociones “Migomismo – Su inteligencia Emocional interna”.
Cambiarle el nombre al día de la semana no ayuda. Tampoco conseguir un trabajo que cierre los lunes... el martes pasaría a ser el nuevo lunes.
La mala noticia: depende de cada uno la decisión de cambiar. La buena noticia es la misma que la mala: Si depende de mí no tengo que esperar por nadie.
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