Caricaturista: “Para mí sorpresivamente, los muñequitos se han abierto paso frente a la publicidad”

Por: Alfonso Quiñones

Santo DomingoPoteleche tiene cara de buena gente, y look intelectual. Puede ser que sea de los que dijo Martí, cuando se refirió a que el humor debe ser como un látigo con cascabeles en la punta. Mañana comienza su andadura en el espacio que hasta hoy ocuparon Diógenes y Boquechivo en Diario Libre.
—¿De qué tamaño es el reto de ocupar el espacio que hasta hoy tuvieron Diógenes y Bocquechivo, creación del que quizás ha sido el más grande caricaturista dominicano hasta ahora, el desaparecido Harold Priego?
Es algo grande, no solo por el medio, sino por él mismo que ha sido una referencia para mí desde hace tiempo, y fue alguien con una sensibilidad muy grande. Aunque haya sido un reto no es por el sentido del humor, sino por seguir sus pasos ya que él mantuvo la preferencia. Fíjate, que cuando anunciaron que no iba a estar más Diógenes y Boquechivo, la gente iba hablando con mucho dolor. O sea se ve que él mantuvo esa preferencia y sí, es un reto bastante grande.
—¿Cómo definiría su estilo?
Es difícil definirse uno mismo, pero trato de ser buena onda, alegre, trato de ser alegre, trato de ser positivo. Así es como soy en general. Aunque soy rebelde, voy a tratar de que sea con una sonrisa en la fórmula que lo hago. Qué se yo, trato de ser buena onda al respecto de lo que vaya a comunicar.
—Me refería también a su dibujo.
Es ilustración que sigue mucho la línea de gente como Harold. Mi referencia siempre han sido cómics de periódicos. No soy tanto de cómics tipo Superman o como esas novelas gráficas. Vengo más de admirar, y seguir o imitar a Beto el Recluta, o Quintín Pérez, y Mafalda, claro. Viene más por ese lado.
Mi referencia mundial más importante es Bill Watterson, el de The Calvin and Hobbes.
—¿Estudió artes plásticas?
Publicidad, en APEC. Nunca terminé. Entré en el 99. Estuve como tres años, y en el tercer cuatrimestre comencé a trabajar en postproducción, luego fui creativo en agencias desde el 2001, y ahí me fui cada vez despegando más de la universidad y metiéndome más en el trabajo, y proseguí mi carrera por ahí.
—¿Se puede vivir, como decían antes, de los muñequitos?
Para mí sorpresivamente los muñequitos se han abierto paso, frente a la publicidad. Al punto de que -yo tengo una agencia de Publicidad hace cuatro años de la cual soy socio- casi los muñequitos compiten con la agencia. Porque hay veces que estoy planteando una estrategia y viene alguien y dice, “pero mira podríamos usar los muñequitos en tal cosa”. O sea que sí, definitivamente han sido una buena fuente de ingresos.
—¿Qué temas son los que más le llaman la atención?
Es muy variados. Empecé a hacer los dibujos y subirlos a Internet, era por un ejercicio creativo. Siempre me alimento de lo que me pasa. Este país no deja que uno se quede sin contenido. Y tengo una familia muy ocurrente, muy dominicana, en el sentido que todo se lo coge a chercha. Y de ahí yo me alimento. La verdad, de lo que sea. Y si estoy en la oficina, en vez de llamar al delivery, voy al colmado y trato con la gente. Y trato de estar como atento a lo que escucho y veo.
—Harold era duro y crítico, y sin comparar, ¿por dónde viene Ud.?
Claro que es una posición que viene con el espacio, hay que criticar, hay que señalar lo que está mal. Definitivamente cada quien tiene su punto de vista. Y quizás las cosas que yo voy a criticar no serán necesariamente las mismas que Harold criticaba, o la forma de criticar no va a ser la misma. Pero yo creo que es parte de la función. Incluso en un pueblo que no necesariamente está consumiendo contenido serio, por ponerlo de alguna forma. Este es un vehículo para interesarlo, para abrirle los ojos. Tiene que haber una carga social.
—Ud.se hace llamar Poteleche. ¿Cuál es su nombre real y por qué le pusieron Poteleche?
Mi nombre real es Rafael José de los Santos Colón. Y cuando trabajaba en la primera agencia en el 2001, tenía que llevar un portafolio, un currículum, y estaba buscando imágenes para no llevar un currículum muy estándar. Y encontré en una revista una imagen de un cartón de leche que promovía algo, y estaba súper chévere. Y me dio la idea de cambiar la marca de la leche por mi nombre. Y puse soy Rafael de los Santos, 100% de ideas creativas, y todos los letreritos que tenía, los cambié por datos míos. Y los datos de nutrición los llené con mi currículum. Entonces entré a la agencia. Y el dueño entonces siempre se refería a mí como el del Poteleche. “Poteleche tal cosa”, y se fue quedando. Ahí conocí un amigo, Eduardo Vergés. Recuerdo que en las fiestas electrónicas siempre eran las mismas 200 personas y se usaban mucho los flyers impresos. Y ese fue mi primer cliente independiente. Y me dijo, firma los flyers, para que la gente sepa que los hiciste tú, y por no ponerle Rafael de los Santos a un diseño que estaba haciendo, le ponía un iconito de un poteleche, como si fuera un patrocinador. “¿Y qué tanto pote de leche?” “Ah no, que lo hizo Poteleche”, decían (Ríe). Y se fue regando por ahí.
—Le deseo que dure 40 ó 50 años en Diario Libre
¡Que Dios lo oiga, caramba!
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