Anyelis Cedano: “El cáncer no duele, no da síntomas, y eso es lo peor ”

Anyelis Cedano: “El cáncer no duele, no da síntomas, y eso es lo peor ”

Por: Estefany Rodríguez Vier

Santo Domingo – Quien ve a Anyelis Cedano por primera vez no podría imaginarse el trance que vivió. Hoy día, luce radiante y llena de vida. Una mujer próspera y con una hermosa familia. Sin embargo, casi tres años atrás un cáncer poco común, que le produjo metástasis, estuvo a punto de arrancarle todos sus sueños.

Con una sutil sonrisa y voz calmada cuenta su historia, y todo el proceso que vivió en menos de un año cuando fue diagnosticada con cáncer de nasofaringe avanzado nivel 3. Este es un tumor maligno que suele afectar por infiltración las fosas nasales, la base del cráneo, oído y músculos de la masticación, explica Elvin Castillo Romero, cirujano oncólogo.

A sus 31 años, Anyelis tenía una vida activa y buena alimentación. Había llegado recientemente al país con enormes proyectos en el ámbito de la belleza. La innovación de las técnicas en las cejas y pestañas le permitió emprender un negocio y atender varias clientas diariamente.

Explica que al tener una vida activa, su cáncer fue asintomático, a pesar de que el cansancio, gripe constante y dolor de amigdalitis golpeaban su vida, lo percibía como algo “normal” o causa del ajetreo cotidiano.

“Sentía mucho cansancio, pero igual yo seguía con mi vida, porque al entrenar yo tomaba multivitaminas, me alimentaba bien y me ejercitaba, yo no tuve ningún cambio”.

No obstante, el virus del Zika fue el detonante, según sus médicos, para que las células cancerígenas se desarrollaran a gran escala en su organismo. A este malestar se le agregó el virus de Epstein-Barr, el cual se caracteriza por fiebre garganta irritada, fatiga extrema y ganglios linfáticos inflamados.

Este último virus es considerado como uno de los factores que predisponen a la aparición del cáncer de nasofaringe, afirma Castillo Romero. Además, añade que algunos estudios relacionan este mal con la ingesta excesiva de alcohol, algo poco habitual en la vida de Anyelis.

Con el paso de los días, su cuello se expandió, pensó que tenía amigdalitis aguda. Empero, a partir de ahí comenzó a buscar especialistas, y se consultó con tres médicos: un generalista, un otorrino y un internista, para quienes todo estaba bien.

Finalmente llegó al especialista indicado y al problema. “Mi fatiga ya era tan grande y los ganglios eran muy grandes, varios meses después, llegué donde mi médico. Pero no presentaba dolor ni nada, solo la molestia”.

Descubrieron el cáncer
“Cuando hicieron mi analítica salió que tenía cáncer de nasofaringe con un nivel tres, un nivel de los más altosÖ”. Su reacción fue entrar en shock, dice que le entregaron los resultados, los destapó y al no tener una respuesta clara decidió buscarla en internet e inmediatamente llamó a su entonces novio, hoy esposo.

“Ellos (médicos) encontraron mi caso súper raro porque podía respirar y llevaba una vida normal”.

Inmediatamente se confirmó el cáncer, se programó la cirugía. Lo siguiente fue una biopsia y en menos de una semana se iniciarían las quimioterapias y radioterapias. Cuenta que le dieron 40 radiaciones, y le indicaron seis quimios. Aunque solo pudieron llegar hasta la cuarta, ya que le produjo toxicidad, debido a las dosis tan altas. Enfatiza que al todo ser tan rápido, se trataba de algo sumamente riesgoso.

Debido a las radiaciones, a la hora de comer era protagonista de una dolorosa agonía. Debía anestesiarse 15 minutos antes, y tomar todo en forma líquida. Su voz se quiebra al recordar que con ganas de alimentarse, en ocasiones, hasta el agua le producía ardor, “era como un chorro de vinagre”. Su sensibilidad al comer era como tocar una llaga abierta.

Sin saberlo en el momento, el cáncer hizo metástasis en todo el cuello. “Yo tuve suerte, porque cuando me radiaron, lo hicieron en el área completa y pudieron terminarlo juntos (cáncer y metástasis). Pero, si se me hubiese ido a otra parte del cuerpo, quizás yo no hubiese sobrevivido”.

El proceso se detuvo momentáneamente, sin embargo, en el ínterin de septiembre de 2017 y enero de 2018 se le realizó un pet scan. Anyelis lo describe: “Te inyectan glucosa con radiaciones, que con eso es que se detecta, la célula cancerígena brilla. Me salió algo en el mismo lugar, así que me operaron, lo sacaron y lo analizaron”.

La angustia rodeaba nuevamente la vida de Anyelis, aunque con bastante serenidad y paz en su rostro dice que nunca perdió la fe en Dios. Sabía que era un proceso y que debía ser valiente para poder salir adelante. Se refugiaba en la oración constante.

El 2 de enero de 2018 llegaron sus resultados. Estos indicaban que todo estaba bien, que no había células del cáncer en su cabeza y cuello. “Ese fue mi regalo de Navidad y Año Nuevo”.

Quedó embarazaba
Sin salir muy bien de las complicaciones que trae consigo una enfermedad como esta, Anyelis decide reintegrarse a la vida normal y rutinaria que vivía. Empezó a realizar ejercicio y comer más, ya que pesaba 102 libras, en fin, ser un poco más activa. Para entonces decide ir a su ginecóloga y adoptar un método anticonceptivo eficaz para su condición de salud.

Antes de indicarle las pastillas, le hicieron análisis en los que “milagrosamente” salió embarazada. Con gran ansiedad y miedo, en marzo de 2018, ya tenía tres semanas de embarazo, para dar inicio a una “nueva vida”, sin cáncer y con un bebé.

Inmediatamente se comunicó con su oncóloga, quien le comentó que su caso fue muy especial, pues indicaba que ya estaba en buen estado de salud, y porque hay mujeres que deben ponerse en un tratamiento para poder quedar embarazadas, debido a los procesos químicos por los que pasó.

Indica que su embarazo transcurrió de forma normal, fue una “dichosa” primeriza que no tuvo síntomas ni malestares. “Sí, tenía miedo. Había comenzado el ejercicio y me lo quitaron, comenzaron a decir que mi embarazo era de alto riesgo, pero realmente yo no tuve vómito, mareo, náuseas, antojo, en fin, nada…  mi embarazo fue maravilloso”.

Emocionada, relata que en cada sonografía y estudio su bebé estaba perfecta, iba creciendo en perfecto estado y muy bien posicionada. “Yo trabajé hasta los ocho meses y medio de embarazo”.

Durante esos meses evitaron realizarle estudios a profundidad, para que pudiera lactar a su bebé, tal y como lo había soñado, hasta sus seis meses.

Luego del embarazo, debía continuar con los controles rutinarios necesarios en este tipo de enfermedad.

“Hay que poner atención a las alarmas ”

Para abril de 2019, se encontró un riesgo de células cancerígenas en la misma zona, la volvieron a operar, analizaron lo extraído y todo salió bien.

“Yo estaba súper positiva, aunque siempre se tiene miedo, ya que son estudios profundos y te sale alguna seña de algo, pero hay que poner la confianza en que todo va a estar bien y así mismo fue”, enfatiza.

Durante el proceso, Anyelis resalta que se enfocó en estudiar y sacar tiempo para realizar algunos cursos que deseaba hacer. “Yo me enfoqué en leer mucho y estudiar”.

Su vida actual
Anyelis es una feliz madre, esposa y empresaria, todo gracias a que pudo sobrevivir. Comenta ser bendecida, debido a que contó con excelentes especialistas (un generalista, un especialista cabeza y cuello y una oncóloga) y con el apoyo de su familia, especialmente su madre y esposo, quienes fueron su tronco.

Al mencionar a su esposo, Vladimir de la Cruz, durante la entrevista las lágrimas no se hicieron esperar, lo define como su ángel, quien siempre estuvo a su lado en todo momento. Por su lado, su madre sobrada en paciencia, la ayudaba en todo.

Hoy, tiene una niña sana y risueña de un año y tres meses. Además, es propietaria de un centro de belleza especializado en extensiones de pestañas y diseño de cejas, que cuenta con un catálogo de productos de su marca ‘Avagique’ e imparte talleres de esta técnica cosmética.

A próposito de que este 4 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer, Anyelis considera que se le brinda poca importancia y conciencia a otros cánceres aparte del de mama.

Finaliza diciendo: “Mi cáncer creció tanto porque no tuvo un buen seguimiento, y como pasé de médico en médico, veían todo como “normal”, de la vida diaria y realmente no profundizabanÖ Hay que poner atención a las alarmas”.

“El cáncer la mayoría de las veces no da síntomas, no duele y eso es lo peor”.

Redacción

Redacción

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