Cuando el tabaco no es el culpable del cáncer de pulmón: otras causas del tumor más mortal

Cuando el tabaco no es el culpable del cáncer de pulmón: otras causas del tumor más mortal

Por: Beatriz G. Portalatín

MadridFumar es el principal factor de riesgo del cáncer de pulmón. Dicho de otro modo, el tabaco es el causante de más del 85% de los casos de los tumores del pulmón, ya sea, sobre todo, de forma directa, o también de forma indirecta como es el caso de los fumadores pasivos.

Sin embargo, existen otros factores de riesgo menos conocidos que también tienen un alto riesgo de provocar esta enfermedad. Es la cara menos conocida del cáncer de pulmón.

Los tumores de pulmón en personas que nunca han fumado representan el 15-20% de todos los casos de cáncer de pulmón“, afirma a EL ESPAÑOL el secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe de Oncología del Hospital General de Alicante, Bartomeu Massuti.

En 2019 se diagnosticaron casi 30.000 casos de este cáncer, exactamente 29.503,  según el informe Las Cifras del Cáncer 2019, de la Sociedad Española de Oncología Médica. Es el tercer cáncer más frecuente tanto en hombres como en mujeres, pero el primero en mortalidad: en 2018, hubo 22.133 fallecimientos por esta causa, un 0,2% más que el año anterior.

De sobra es sabido que el primer factor de riesgo para desarrollar un cáncer de pulmón -expone Massuti- es el tabaco, es decir, las personas que fuman o han fumado, pero el segundo factor de riesgo es el tabaquismo pasivo. Además del tabaco, existen dos factores de riesgo descritos como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir, factores que aumentan el riesgo de padecer en un futuro cáncer de pulmón: el gas rádon y la contaminación.

Gas radón 

La OMS y la Agencia de Protección Ambiental Norteamericana indican que el gas radón es el principal factor de riesgo en personas que nunca han fumado. El gas radón, informa el GECP, es un gas radioactivo de origen natural que se produce por la descomposición de uranio. Puede concentrarse en el interior de las viviendas que son ricas en uranio, como ocurre en determinadas áreas geográficas de España, como Galicia. En este mapa realizado por la Universidad de Santiago de Compostela se pueden observar en qué lugares de la comunidad gallega existen más concentraciones. Según publicaba en marzo de 2019  La Voz de Galicia “dos de cada tres concellos gallegos están expuestos a niveles muy altos de gas radón”.

Un estudio publicado el año pasado por el epidemiólogo del GECP y del Laboratorio de Radón de Galicia, Alberto Ruano, en la prestigiosa revista científica Environmental Research, mostró más datos que confirman esta relación. Concretamente, comprobó que existe un riesgo de desarrollar este tumor a exposiciones superiores a los 200 Bq/m3.

Es recomendable, indica Massuti, que las personas que viven en esas zonas tomen ciertas medidas de prevención como la ventilación. De este modo y según recomendaciones de la OMS algunas medidas para reducir los niveles de radón en los hogares serían ventilar la vivienda, abriendo las ventanas de ambos lados de la casa; evitar el paso del radón a los hogares cerrando las puertas de acceso al sótano; sellar grietas en paredes y suelos o instalar un sistema de succión del radón en el subsuelo. Aquí se puede ver toda la información de la OMS.

A día de hoy España no cuenta aún con un Plan Nacional de Radón para proteger a la población de este elemento tóxico para la salud. Tal es así que Europa el año pasado puso a España un expediente por no haber tomado todavía medidas.

Contaminación ambiental

El segundo factor de riesgo no relacionado con el tabaco es la contaminación ambiental. Así y según apuntaba la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en España, el 35% de la población respira aire contaminado, y se producen en torno a 10.000 muertes al año relacionadas con todos los contaminantes atmosféricosSegún esta sociedad, el tabaquismo y la contaminación ambiental son dos importantes factores de riesgo para el desarrollo de múltiples enfermedades, fundamentalmente las respiratorias. “Una persona que no fume y viva en contacto continuo con altos niveles de contaminación es equiparable a que fumase entre 5 y 10 cigarrillos diarios”.

Por último, es importante aclarar algo sobre el amianto. Aunque este material no está descrito como un factor de riesgo del cáncer de pulmón, puede aumentar el riesgo o potenciar los efectos nocivos del tabaco. “El caso del amianto es diferente ya que está reconocido como una enfermedad profesional que tiene un riesgo claro en la aparición del mesotelioma, que es un cáncer de la pleura, pero no es un factor de riesgo descrito en el cáncer de pulmón”, aclara Massuti. “Los cuatro factores de riesgo principales son el tabaco activo, el tabaquismo pasivo, el radón y la contaminación”, concluye.

Según el GECP, se sabe que el  subgrupo de pacientes con baja exposición tabáquica padece mutaciones genéticas que están en el origen del cáncer de pulmón y que a la vez estas alteraciones pueden ser tratadas con fármacos específicamente dirigidos a actuar sobre los efectos de la mutación. Por eso los tratamientos individualizados son más efectivos en este subgrupo de pacientes y su utilización puede suponer un aumento de hasta el 50% de la supervivencia en los casos metastáticos.

Por otra parte y tal y como explican los expertos del GECP, a raíz del Proyecto del Genoma Humano se ha constado que el de pulmón es el segundo tumor en número de alteraciones genómicas, lo que junto con los incrementos del conocimiento de los tratamientos de inmuno-oncología y los resultados iniciales muy prometedores de los mismos, abre la puerta a la esperanza de una significativa mejora de la supervivencia.

Redacción

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