La herencia de los Rosario, la estafa del siglo

La herencia de los Rosario, la estafa del siglo

Florentino Paredes

Opinión

Santo Domingo – Cuando escuchamos las formas en que se cometen algunas estafas en empresas o ha empresas, uno intenta tomar las medidas pertinentes para no caer en los amaracos y subterfugios en los que ya cayeron otros, pero cuando escuchamos que las estafas se cometen de formas tan estúpidas que irrespetan al más mínimo intelecto, uno se queda estupefacto.

El tema de la herencia de los Rosario tiene más de una década debatiéndose en la opinión pública nacional, sin que, hasta el momento, las autoridades competentes hayan hecho algo para apresar a los estafadores y sacar del mundo de fantasías al que llevaron a sus víctimas, a pesar de que la suma a los estafados ronda los casi 1,000 millones de pesos.

La historia bajo la cual han caído los codiciosos de apellido Rosario, es la misma con la cual fueron estafados en el siglo XVIII, tres familias de España: los Colón, los Atalaya y los Borbón. Así como los de apellido Contreras en Cuba, sin contar los múltiples casos en África.

La trama es la misma, salvo la diferencia en los apellidos: Un antiguo pariente de esa familia (En este caso Celedonio y Jacinto del Rosario), poseyó una gran fortuna, parte de la cual le entregó al rey y la otra fue depositada en un banco, la cual nadie descendiente de ese linaje ha reclamado, posterior a su muerte. Es así como los Colón, los Atalaya y los Borbón de España, Contreras de Cuba y los Rosario de nuestro país, han pagado grandes sumas de dinero para ser incluidos en un listado de supuestos herederos que segados por la codicia viven creyendo cuantas mentiras les venden sus confabuladores.

Los estudiosos del comportamiento humano describen como normal, la ceguera temporal que viven los burlados, cuando vivos independientes, empresas financieras o bancos privados ofrecen supuestos beneficios a sus clientes potenciales o reales, sin   contar con los medios lógicos para cumplir sus promesas. El dinero fácil, la fortuna pronta, borra toda capacidad analítica de los codiciosos, por eso a diario, conocemos nuevos timados siempre bajo los mismos métodos.

Afirman que es normal que una familia pobre y muerta de hambre, crea la historia de que su abolengo y condición económica es otra, y que sólo espera el cumplimiento de trámites legales de su fortuna que por siglos le estuvo aguardando su reclamo.

Partiendo de esta realidad, es que podemos entender cómo las ya citadas familias, fueron estafadas por sus verdugos y burlados por la comunidad. Como sucedió en Cuba, que la trama de los Contreras fue llevada hasta al cine, por las pasiones y desenfrenos que despertó entre los poseedores de ese apellido.

Pero si la historia de la supuesta fortuna es patética, mucho más lo es la cantidad de recursos que envuelve la trama, en el caso de las familias españolas se habló de 200 mil millones y en el caso de los Rosario, se habló de 10 millones de dólares, luego de 1, 000 millones de dólares y como por arte de magia vamos por la suma de 13 trillones de euros.

Quienes dicen tener los datos de la supuesta fortuna, no cuentan con la más mínima documentación que haga creíble la historia, limitándose únicamente a hacer cuentos mentales e imprecisos y negando cualquier tipo de información a los implicados, alegando que todo deber ser llevado con el más fuerte hermetismo para no entorpecer el proceso. Contrario a eso, hacen pública cualquier tipo de información respecto al proceso de reclamo de la fortuna, para hacer creíble la trama entre quienes en principio mostraron algún tipo de dudas.

Se empeñan, en involucrar al mayor número de integrantes en la fortuna, a quienes cobran importante sumas de dinero para depósitos, legalización y cotejo de documentos, haciendo más jugoso sus beneficios. Es el caso de la familia en cuestión, que sus miembros rondan ya los 121 mil, integrando las familias del Cibao, el Este y el Sur del país, involucrando más de 1,000 millones de pesos en su perjuicio.

Viajar al extranjero con los cuartos de los ilusos, es otro de los métodos de persuasión, tiempo que utilizan para tomarse fotos en las afueras de entidades bancarias, en las recepciones de estas o con cualquier extraño que pueda vender entres sus presas como persona importante, creando entre los soñadores la idea de que están depositando o validando documentos. En algunos de los casos, hasta para decir que están recibiendo adelantos de los intereses generados por las supuestas fortunas.

El rumor público, sirve para que personas del mismo apellido pero que no están entre los beneficiarios, acudan en masas tras los pasos de los supuestos litigantes a entregar los datos y los recursos, que según su categoría social aumentarán cuantiosamente. Con esos recursos se paga nuevo personal de seguimiento y se va importantizando la figura del   venden sueños, quien se hace rodear de aduladores que afirman sus historietas y ríen de sus chistes, ante las miradas atónitas de sus presas o potenciales víctimas.

Cuando aflora la duda entre los involucrados en la estafa, llaman a reuniones, para culpar a los dubitativos de las posibles consecuencias en el desarrollo de los acontecimientos. También se victimizan ellos, mezclando el fanatismo religioso para ser símil de la inmolación de Cristo, con el sacrificio personal.

Con una amplia capacidad de persuasión, convocan a marchas y piquetes en cualquier entidad que puedan relacionar con la trama: Cancillería, Embajada de España, Congreso Nacional, Procuraduría y hasta el Palacio Nacional. Pidiendo la agilización del proceso y culpándolos de tener algo que ver en el desembolso de los recursos de la supuesta herencia. Todo para ganar tiempo e ir creando la falsa percepción entre los estafados, que el fracaso del reclamo se deberá a la culpa de otros.

Quien se atreva a cuestionar su capacidad, será amonestado inmediatamente con ser excluido del supuesto reparto, ya que se cuenta con un poder de representación firmado por los reclamantes, que le da autoridad sobre los bienes y su supuesta distribución.

Depositar una comunicación escrita en la recepción de una entidad bancaria pidiendo la apertura una cuenta, con los fines de recibir los depósitos de la supuesta fortuna, es un truco tan ruin, que solo cegados por la codicia pueden creer. Igual que presentar la aceptación del documento, como prueba de éxito, ya que cualquier persona puede abrir una cuenta en pesos o dólares y decir lo que quiera con respecto a los fondos que segundos puedan depositar en dichas cuentas. Aunque con el nivel de raciocinio presentado por los involucrados en esa historieta del rococó, no debe sorprendernos que crean cualquier cosa.

A casi una década de iniciada ésta estafa vil y pública, que pone en ridículo a un apellido del mismo linaje, es increíble que miles de personas, copen las vías públicas para pedir, sin ningún tipo de documentación más que historias vacías, la entrega de unos recursos que ni los archivos públicos o religiosos poseen indicios de su existencia, como tampoco de sus antiguos propietarios.

Es en casos como éste, que podemos mirar con asombro los niveles de ignorancia, con que miles de ciudadanos hermanos nuestros, aceptan cualquier historieta para entregar en manos de sus rateros, hasta con previo contrato de no interponer demandas, los pocos recursos que con tantos sacrificios consiguen en el día a día.

Que en el secreto de las sombras y a solas engañen una persona, es creíble y hasta aceptable, pero que a plena luz del día y ante los ojos de las autoridades engañen a miles de personas, sin que éstas actúen, nos hace pensar que hay algún tipo de contubernio con los delincuentes. Que esta estafa horrenda a los bolcillos y a la inteligencia de esta familia tan numerosa nos lleve dedicar cada día tiempo para enriquecer el intelecto, para nunca dejemos a las drogas, la lujuria o la codicia, la dirección de nuestros actos, porque si lo pensamos bien, la herencia de la familia Rosario, es la estafa del siglo.

Redacción

Redacción

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